VICENZO:Tomé el vaso, sirviéndome otra dosis de la bebida amarga que bajaba quemándome la garganta. Me senté en el sillón, hundiéndome en él, esperando a que llegara el desgraciado de mi hermano.El muchacho ya me odiaba; ahora, seguro querría mi cabeza.Yo nunca fui de ponerme muchos límites, siempre viví la vida al extremo, pero tenía mis principios.Solo que, a cada día que pasaba, veía cómo se rompían, todo por restaurar a la familia que yo mismo jodí cuando le di entrada a aquella mujer venenosa.Ella me sedujo, ¡soy hombre! Resistí hasta donde pude, pero llega un momento... en que uno cae. Y ella armó una trampa perfecta.Decía que estaba mal, que mi hermano la había dejado allí por asuntos de negocios, lloraba pidiéndome ayuda...La muy maldita me hizo salir corriendo de la oficina y, cuando llegué, estaba desnuda sobre la cama. Arrastrándose, seduciéndome...Ni siquiera lo pensé, carajo... ese fue mi mayor error.Y él lo vio todo.El mayor arrepentimiento de mi vida. Solo por
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