LAURA:Me latía la cabeza como si tuviera un tambor golpeando dentro de ella.Abrí los ojos despacio, sintiendo el peso de la noche anterior aplastándome. La habitación estaba en silencio y, por un segundo, quise olvidarlo todo. Pero entonces la voz de Landon me devolvió a la realidad.—Iba a traerte el desayuno, amor.sonrió, sentándose en el borde de la cama.—Pero no sé qué le pasa a mi padre... quiere que bajemos a comer con todos.«Claro que quiere», pensé, forzando una sonrisa mientras me sentaba. Debía estar que ardía, hirviendo de rabia.—Solo voy a darme una ducha.murmuré, masajeándome la sien.—Pero... no tengo ropa aquí.—Podemos ir a tu apartamento más tarde. O...vaciló, mirándome a los ojos.—No sé, buscar un lugar nuevo solo para nosotros. Esto... mi padre está encima de nosotros y eso no va a cambiar.Giré el rostro, fingiendo sorpresa.—¿Quieres irte de esta mansión, Landon? ¿Para qué? La casa también es tuya. Él no va a echarnos. Solo está... asimilándolo.—Laura, é
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