Mundo ficciónIniciar sesiónElla aún temblaba en mi regazo, pegada a mí como si pudiera absorberme hasta la última gota.
Yo apenas podía respirar bien.Mis manos le marcaban la piel, mis ojos aún hambrientos.Pero la perra aún quería más.Me besó el cuello, lamiéndome la piel, erizándome entero.—Ven conmigo...susurró, con voz arrastrada, mordiéndome suavemente.—Ven a mi apartamento. No se ha acabado, Vicent. Ni de cerca.Se movió provocativa en mi reg






