—Padre ha venido desde tan lejos, hasta aquí, a interrumpir mi tiempo con mis hijos, solo para pedirme que yo ayude a Fenita. Porque padre tiene miedo, de que Fenita se suicide.Ringgo asintió, con una expresión llena de esperanza.Windy se puso de pie, erguida, ante su padre, con una expresión muy firme.—No, padre. Yo no lo haré. No le pediré ayuda al señor Davin, para Wilson.Pero Ringgo no se rindió. Se acercó, con pasos ligeramente renqueantes, y miró a su hija, con una expresión de súplica, muy irritante, para Windy.—Windy, padre sabe que tú estás cerca de Davin. Todo el mundo lo sabe. Tu ropa, tu coche, tus joyas, todo muestra que Davin se fija mucho en ti. Tú seguro que puedes hablar con él. Davin seguro que te escuchará.Windy gruñó, bajito. La petición de su padre era como pedirle que entrara en la jaula de un tigre, con las manos vacías. Con el carácter de Davin, tan cambiante y que podía volverse muy cruel, en cuestión de segundos, pedirle algo, relacionado con Wilson, el
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