Después de que Windy soltara todo lo que llevaba dentro, con una voz que se alzaba y con lágrimas que le corrían a raudales, la habitación, antes llena de emoción, se quedó de repente en un silencio muy profundo. Lo único que se oía eran los restos de sus sollozos, que se iban calmando lentamente.
Y, en aquel silencio, la consciencia se fue infiltrando lentamente, en los pensamientos de Windy.
Ella acababa de regañar a Davin Tanjaya.
No era solo hablar, en un tono alto. No era solo quejarse. Si