Windy cerró la puerta un poco más, de modo que la rendija solo fuera suficiente, para que un ojo se asomara. Su voz se transformó, en una muy fría y muy firme.—Eso es asunto mío, Fenita. No asunto tuyo. Ahora, dime, ¿qué es lo que quieres, viniendo aquí? ¿Es que no ha sido suficiente, lo que ya me has estado haciendo, todo este tiempo?Fenita levantó ambas manos, con un gesto de paz.—Windy, escúchame...—Te lo recuerdo, Fenita. El acuerdo que yo hice con Wilson, sigue vigente. Tengo pruebas, documentos, firmados por Wilson, cuando me pidió dinero prestado, en los que él promete que nunca revelará la existencia de mis hijos, a Davin. Si Wilson, o tú, o cualquiera, relacionado con Wilson, le revela eso a Davin, Wilson volverá a la cárcel, según aquel acuerdo.Fenita asintió, rápidamente.—Lo sé, Windy. Lo sé, lo del acuerdo. Wilson ya me lo ha contado. Y yo te prometo que no voy a revelar nada, sobre tus hijos, a Davin. Yo no he venido aquí, para eso.—Entonces, ¿para qué?Fenita rebu
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