—Padre ha venido desde tan lejos, hasta aquí, a interrumpir mi tiempo con mis hijos, solo para pedirme que yo ayude a Fenita. Porque padre tiene miedo, de que Fenita se suicide.
Ringgo asintió, con una expresión llena de esperanza.
Windy se puso de pie, erguida, ante su padre, con una expresión muy firme.
—No, padre. Yo no lo haré. No le pediré ayuda al señor Davin, para Wilson.
Pero Ringgo no se rindió. Se acercó, con pasos ligeramente renqueantes, y miró a su hija, con una expresión de súplic