—Windy —dijo Nixon, con un tono muy suave—. No voy a andarme con rodeos. Sé que estás ocupada, y sé que tú quizás no quieras estar aquí demasiado tiempo. Así que iré directamente al grano.
Windy asintió, lentamente, esperando.
—Sé que tu relación con Davin es muy complicada. Sé que tú estás en una posición muy difícil. —Nixon miró a Windy, directamente a los ojos—. Pero yo también tengo que ser sincero contigo. Mis sentimientos hacia ti, desde aquella época en Italia, nunca han cambiado.
Windy