Pero ella también sabía que aquella no era una petición fácil. Davin seguro que se enfadaría muchísimo. La única pregunta era cuánto se enfadaría, y si Windy podría sobrevivir a aquel enfado.
Al llegar a la villa, varios sirvientes ya estaban esperando en la puerta principal y la hicieron pasar a Windy de inmediato.
—Bienvenida, señorita. El señor Davin ya la está esperando, en el comedor. La cena ya está servida.
Windy caminó hacia el comedor, con pasos pesados. Allí, en la cabecera de la mesa