Una voz, que antes, cuando ella era pequeña, tanto añoraba, que la llamara, con cariño.Una voz, que antes, ella esperaba, que le respondiera, cuando ella la llamaba, por la mañana. Una voz, que antes, ella añoraba, cuando se dormía, por la noche. Pero el dueño de aquella voz, desde que Windy tenía memoria, siempre la había ignorado. Desde su infancia, hasta que ella se había convertido en una adulta.Windy soltó su abrazo, de sus dos hijos, con mucha lentitud, y levantó la cabeza.Al otro lado de la verja de la casa, estaba de pie un hombre mayor, con el cabello ya casi totalmente blanco. La postura de su cuerpo, antes erguida, ahora estaba ligeramente encorvada, por la edad. Pero los mismos ojos, los ojos que Windy recordaba, de antes, que siempre miraban a Fenita, con cariño, y a Windy, con indiferencia, seguían siendo los mismos ojos.Ringgo. Su padre.Windy miró a su padre, de pie, al otro lado de la verja, con una expresión a medio camino entre la sorpresa, la furia y la incredu
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