Davin vio a Windy, que acababa de subir a un sedán negro. Y, lo que era peor, reconoció aquel coche perfectamente. Aquel coche era el coche oficial que él solía usar, el coche que esa misma mañana había dejado en la oficina porque había decidido usar su coche personal. Y el hombre sentado en el asiento del conductor de aquel coche era su propio hermano, Nixon Tanjaya.El rostro de Davin se quedó helado al instante. Luego, lentamente, se fue oscureciendo, por una furia que de repente lo inundó.Dilan, de pie a su lado, también vio aquella escena, y se llevó la mano a la frente, frustrado.—Oh, no —se quejó Dilan—. Davin, mira. Yo me he estado esforzando para que Windy quedara en un buen lugar ante tus ojos, con todo mi plan, con todo mi esfuerzo por destruir a Wilson y a Fenita desde dentro. Y ahora, en cuestión de minutos, Windy ya ha hecho algo que la deja en un punto negativo. Subirse al coche de otro hombre, que no sé quién es. Y, además, parece que se ha subido a ese coche volunta
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