—Perdónanos, mamá, ¿vale, cariño? —susurró Windy, besando la cabeza de Flora, y luego, por turno, besando la cabeza de sus hijos varones, uno a uno—. Mamá no pudo volver ayer, porque hubo algo que mamá no pudo evitar. Mamá os ha echado muchísimo de menos a todos.—¿Mamá también nos ha echado de menos? —preguntó Donald, con los ojos muy abiertos.—Claro que sí, cariño. Cada segundo que mamá no estaba aquí, mamá pensaba en todos vosotros.—Mamá no va a desaparecer otra vez, ¿verdad? —preguntó Billy, con una voz aún un poco mimosa.—No, cariño. Mamá no volverá a irse así. Lo prometo.—Mamá, ¿por qué tienes el pelo sucio? ¿Mamá, de dónde vienes? ¿Mamá, dónde dormiste ayer? ¿Mamá, qué comiste ayer? Mamá trabajó desde la mañana hasta la mañana siguiente, ¿verdad? Mamá... —Evan seguía con sus preguntas, interminables.—Evan, shhh. Luego te lo contará mamá. Ahora, mamá quiere abrazaros a todos primero, ¿vale?Evan asintió, aunque Windy sabía que aquel niño aún guardaba decenas de preguntas má
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