Fenita, que ya empezaba a quedarse sin recursos, no quiso rendirse así como así. Respiró hondo y volvió a intentar el mismo enfoque de antes.
—Windy, por favor, considéralo una vez más. Nuestros almacenes, en realidad, son muy adecuados. Quizás si tú vieras la ubicación en persona, cambiarías de opinión. ¿Qué tal si mañana o pasado organizamos una visita para que veas nuestros almacenes? Estoy segura de que, después de verlos tú misma, estarás de acuerdo en que la capacidad es suficiente para l