133 El plan va muy bien.
Fenita se levantó, con el rostro radiante. Le estrechó la mano a Dilan, se despidió rápidamente y salió del despacho.
En cuanto la puerta se cerró tras ella, Dilan dejó que una leve sonrisa apareciera en la comisura de sus labios. Una sonrisa muy diferente a la sonrisa profesional que le había mostrado a Fenita unos minutos antes. Esta era la sonrisa de un jugador de ajedrez que acababa de mover su pieza exactamente a la posición deseada.
—El plan va sobre ruedas —murmuró Dilan para sí mismo.
*