Pov Luciana El teléfono vibra por tercera vez sobre la mesa y no necesito mirar la pantalla para imaginar quién es: Sasha. Él, de nuevo, insistiendo después de haber convertido mi casa en un campo de batalla y de haber hecho llorar a Abigail.Aprieto los labios y continúo doblando una chaqueta de mi hija. Todavía resuenan en mi mente sus gritos, y los míos.—Mami, tu teléfono está sonando —dice Abigail desde el sofá, abrazando su conejo de peluche—. ¿No vas a contestar?—No, cariño. Ahora no quiero hablar con nadie —respondo, intentando que mi voz suene tranquila.El celular deja de vibrar unos segundos, pero vuelve a hacerlo enseguida. Sasha siempre ha sido así: empuja hasta derribar las puertas, incluso aquellas que yo cierro para protegerme de él.—Tal vez sea papi —murmura Abigail, mirándome con esos ojos tan parecidos a los suyos—. A lo mejor necesita ayuda.Esa frase me golpea. Dejo la chaqueta sobre la mesa y observo la pantalla. El número es desconocido. No es Sasha, pero algo
Ler mais