48. Las dos lunas.
★Marianne★El silencio dentro de mí ya no era silencio.Era un latido doble. Un eco que venía de dos direcciones, dos ritmos que se cruzaban sin fundirse del todo. Uno cálido, plateado, constante como la marea. Otro más oscuro, más antiguo, como una brasa que se niega a apagarse.Los sentía a los dos.Adrien. Su presencia era como el reflejo de la luna en el agua. Firme, serena, luminosa. Su marca en mi cuello ardía con una luz blanca, constante, como una promesa que no se rompe.Robert. Su marca en mi piel era distinta. Más fría, más sombría. No ardía, pero latía. Como un eco de algo que había estado ahí desde antes de que yo entendiera qué era el amor.Y en medio de los dos, yo. Sintiendo cómo el mundo se partía dentro de mí.—Esto no puede ser —susurré, pero mi voz no tenía fuerza—. No puede ser que las dos lunas vivan dentro de mí...La loba se movió. No en el espacio exterior, sino dentro de mí, en ese lugar donde el tiempo no existía y las respuestas no llegaban.«Ya elegiste»,
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