Mundo ficciónIniciar sesiónVerónica furiosa colgó la llamada y desesperada volvió a dirigirse al lugar donde había dejado a Arianna, no podía permitir que la repentina aparición de ese hombre terminará por arruinar su cuidadoso plan, pero al llegar arriba, Arianna ya no estaba por ningún lado y en ese instante una furia ardiente se apoderó de ella.
No pensaba dejar que su plan se arruine tan fácilmente, por lo que se dirigió hacia el área de seguridad del hotel, tenía que encontrar a Arianna para continuar con lo que había ideado, por lo que le ofreció una generosa cantidad de dinero al hombre de seguridad para que la dejara ver las grabaciones de las cámaras del hotel. — Ahí está, ese hombre la metió en esa habitación, necesito que vayas tú o envíes a alguien para que la saque de ahí de inmediato. — Dijo Verónica ansiosa luego de ver como el desconocido sin detenerse a pensarlo había entrado con Arianna directamente en una suite. — No señorita, lo lamento, pero nadie que trabaje aquí se atreve a molestar a ese hombre, no podemos permitirnos hacer enfadar a alguien como él y le aconsejo a usted que tampoco lo haga, quizás no pueda soportar las consecuencias, lo mejor es dejar esto así y esperar que esa señorita salga por cuenta propia. — Dijo el hombre, sabiendo bien que por más dinero que le ofreciera está chica, no podía arriesgarse, ya que a todo el personal le habían advertido que era alguien peligroso, por lo que debían ser cuidadosos con él y complacerlo en lo que deseara. — Mi familia también es importante y mi hermana es la prometida de James Harrison, no creo que quieras hacernos molestar a nosotros, porque si algo le sucede a mi hermana en manos de ese hombre demandaremos a este hotel y me voy a asegurar que te despidan o tal vez debería ir de una vez a quejarme con el gerente. — Amenazó Verónica, pensando que este desconocido no podía ser más importante que la familia Harrison porque nunca había escuchado de él y el de seguridad no tendría otra opción que hacer lo que ella le pedía, aunque está amenaza fuera una mentira, porque esto no se trataba de salvar a Arianna, sino de hundirla en el lodo para siempre y por eso estaba tan desesperada por sacarla de ahí y entregarla al hombre que había contratado. Porque aún si ese hombre desconocido le hiciera algo indecente, ella no tendría un vídeo de eso, no tendría el titular escandaloso que quería y tampoco podría destruir para siempre a su hermana. — Señorita por favor no me ponga las cosas difíciles, yo solo soy un simple empleado aquí, pero lo que le puedo decir es que si hacen enojar a ese hombre ni los Harrison podrán defender a nadie de nosotros, así que cualquiera aquí preferiría arriesgarse a tener problemas con los Harrison que con él. Aunque hable con el gerente no conseguirá lo que quiere, pero si usted desea puede ir a la habitación usted misma, pero yo no se lo recomiendo. Verónica frunció el ceño, pensando en quien podría ser este hombre que ella no había visto nunca antes para que le tuvieran tanto miedo, sin embargo no podía arriesgarse a salir perjudicada, mucho menos cuando lo que menos quería era involucrar a más personas en esto, para que así nadie pueda relacionarla con lo que le pasaría a Arianna. — Bueno está bien, pero voy a necesitar que me des esa grabación y luego la elimines del sistema la parte en la que yo la dejé en el pasillo o tal vez deberías borrar toda la grabación del día y hacerlo pasar como un error. — Espetó Verónica con sus ojos llenándose de frialdad, aunque las cosas no habían salido como quería, no iba a rendirse. — Señorita no puedo, podría tener graves problemas con el hotel si lo hago, además si ese vídeo lo utilizan para denunciarlo o algo él va a saber que lo obtuvo del hotel y eso será aún peor para nosotros. — Se negó el hombre nervioso, había escuchado de otro trabajador que él parecía ser el mafioso que llamaban: "El angel de la muerte" y que lo habían apodado así porque cuando se metió en el bajo mundo tan solo era un adolescente que tenía un rostro muy hermoso, pero había tenido que matar para sobrevivir y después se decía que si te enfrentabas a él, morirás en sus manos, no podía ofenderlo de ninguna manera. — Tranquilo, él no se verá involucrado y yo te puedo dar una buena cantidad de dinero lo suficientemente generosa para que te mantengas un tiempo. ... A la mañana siguiente, Arianna despertó completamente confundida, mucho más al darse cuenta que se encontraba en una habitación de hotel y lo último que podía recordar era que se había sentido mal y que Verónica le había dicho que se vería con James. Lo que no entendía era porque ahora estaba completamente sola y porque se había quedado en una habitación en lugar de que él la regresara a su casa y preocupada de que pudiera haberse acostado con él antes de la boda y que no pudiera recordarlo revisó su ropa. Para su tranquilidad tenía puesta toda su ropa y su cuerpo se sentía igual, no debió ocurrir nada entre ellos anoche, probablemente solo se desmayó luego de encontrarse con él, pensó para si misma. De pronto su teléfono sonó y al contestar la voz estridente de su madre fue lo primero que escuchó: — ¿Por qué no volviste a casa anoche junto a tu hermana? ¿Qué es lo que pasa contigo? ¿Quieres poner en vergüenza a nuestra familia? Ve la hora que es y ni siquiera has regresado a casa, te estás comportando como una cualquiera. Arianna sintió una punzada en el corazón al escucharla hablarle así, aunque ya estaba acostumbrada a los constantes ataques de su mamá, aún así dolían, pero no pudo detenerse a pensar demasiado en esto, sino en la hora, en todo el tiempo que había perdido por quedarse dormida. — Mamá lo siento, iré a casa de inmediato. — Dijo ella antes de colgar y empezó a ponerse sus zapatos apresurada por dirigirse a casa, sin entender porque James se había ido sin ni siquiera decir nada o levantarla para llevarla a casa temprano, ya que tenía mucho que hacer aún. Pero en su prisa por irse, decidió no darle más vueltas a este asunto, porque su prioridad era asegurarse de que todo estuviera listo para la cena de ensayo y también lidiar con su madre. Arianna salió de la habitación sin percatarse de la nota que estaba en la mesita de noche y al llegar a su casa, Elizabeth ya la estaba esperando con mala cara. — Hoy es tu cena de ensayo y está es la hora en la que regresas, ¿Quieres avergonzarnos? — Gritó Elizabeth mirándola con rabia mientras se acercaba a ella y Arianna de inmediato negó con la cabeza. — ¿Qué pretendes al comportarte así? ¿Quieres que James y su familia piensen que eres una asquerosa puta? ¿Estás buscando hundir la reputación de nuestra familia y hacernos quedar mal con los Harrison? Parece que quieres arruinarnos.






