Cap. 58: Por favor, no lo abandones.
Las camionetas negras de los Valenti se habían detenido a unos metros, ocultas discretamente a media cuadra del dispensario para no llamar la atención en el sector. Marco y su compañero bajaron con pasos firmes, escudriñando cada rincón de la calle desierta con la mirada alerta.Fue en ese preciso instante, mientras avanzaban hacia la entrada, cuando Nico y Enzo les salieron al paso desde un callejón cercano. Caminaron con cautela, con las manos a la vista y el corazón latiéndoles en la garganta, hasta interceptar a Marco antes de que pudiera dar otro paso.Nico tragó saliva, sintiendo el sudor frío en la frente, y dio un paso al frente.—Disculpen... ¿ustedes están buscando a un hombre? —preguntó con la voz tensa, intentando disimular el temblor.Marco se giró de inmediato, con la mano yendo por instinto hacia su chaleco táctico, y examinó a ambos de arriba abajo con recelo. Sacó el teléfono de su bolsillo, deslizó la pantalla y les mostró una fotografía de Stefano.—Sí. ¿Lo han vist
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