Cap. 59: El rescate.
Marco dio un volantazo inmediato y detuvo la camioneta a un lado de la calle. Miró a su compañero con gravedad.
—Si deseas irte, hazlo —dijo Marco—. El conde nos llama, pero yo no voy a dejar abandonado al vizconde.
Su compañero no lo dudó un solo segundo y negó con la cabeza.
—Ni yo. Vamos por él.
Dieron la vuelta de inmediato y regresaron a toda prisa hacia el dispensario. Por suerte, Nico y Enzo continuaban allí, parados en la acera conversando con preocupación. Al ver volver la camioneta ne