Cap. 54: Así que volveré, le guste o no.
Emily apretó los puños y dio varios pasos de un lado a otro por el despacho.
—No... no puedo desconfiar de él —se dijo a sí misma en voz baja, negando con la cabeza—. Quizás algo le pasó... pero ¿cómo voy a averiguarlo?
Dio vueltas y vueltas sin encontrar paz, hasta que una idea cruzó su mente: Matteo y la seguridad de la casa podían estar desorientados, pero Marco era su hombre de confianza más cercano. Sin perder un segundo, salió a buscar a Bruno y le pidió que la ayudara a comunicarse con é