Cap. 62: Debo moverme rápido.
Emily se congeló un segundo, sintiendo una calidez repentina en el centro del pecho. Se dio la vuelta despacio, lo miró a los ojos y asintió en silencio con una dulce inclinación de cabeza antes de salir de la habitación.En el pasillo privado, Marco, Nico y Enzo aguardaban de pie con evidente tensión. Al ver abrirse la puerta, los tres hombres se adelantaron de inmediato para interceptarla.—¿Cómo está el Rayo... digo, el vizconde? —preguntó Nico, frotándose las manos con nerviosismo.—Está bien —respondió Emily, regalándoles una mirada de verdadero alivio—. Está consciente y fuera de peligro. Les agradezco enormemente todo lo que hicieron por él. Ahora vayan a descansar, se lo han ganado.Nico y Enzo suspiraron profundamente, intercambiando una sonrisa de complicidad antes de asentir y retirarse a paso lento por el pasillo.Emily se giró hacia el jefe de seguridad con rostro serio y firme.—Marco, muchas gracias por no abandonar a Stefano. Por favor, refuerza la seguridad del vizcon
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