Capítulo 62 — Crisis de celosDarius creció rápido. Demasiado rápido, quizá.A los seis meses, gateaba. Al año, hablaba — palabras simples, "mamá", "papá", pero las decía mirando ora a Cassian, ora a Julian, sin equivocarse nunca. Sus ojos de dos colores — uno dorado, otro de noche — veían lo que otros no veían.Los gemelos, en cambio, tenían dos años. Corrían, trepaban, se peleaban. El mayor, Cassian junior — al que llamaban Cace — tenía los ojos dorados de su padre. El segundo, Julian junior — al que llamaban Jules — tenía los ojos negros del suyo. Eran inseparables, rivales, cómplices.La crisis estalló una noche de invierno, cuando la nieve cubría la fortaleza.Elena daba el baño a los tres niños, los hermanos miraban, enternecidos. Darius chapoteaba en el agua, sus dos corazones latiendo al unísono bajo su piel diáfana.— Es mío —dijo de repente Cassian.— ¿Qué? —hizo Julian.— Darius. Es mío. Tiene mi corazón.— También tiene el mío.— Tiene mi ojo. El ojo dorado es mío.— Y el
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