Capítulo 68 — Capítulo de hermanos
Los niños dormían. La fortaleza estaba en calma. Cassian y Julian se encontraron solos en la biblioteca, frente al fuego que crepitaba. Elena había subido a acostarse, agotada por los días de consejo y las noches de fiesta.
No se habían quedado solos en mucho tiempo. Realmente solos — sin Elena, sin los niños, sin la guerra.
Julian llenó dos vasos de whisky, tendió uno a su hermano.
— Por nosotros —dijo.
— Por nosotros —respondió Cassian.
Bebieron en silencio.