Capítulo 64 — Batalla final
La muerte de Darius el desterrado no había puesto fin a las amenazas. Sus secuaces, mercenarios sin ley ni fe, habían jurado vengar a su amo. Eran doscientos, armados hasta los dientes, y marchaban sobre la fortaleza.
El explorador llegó al galope, sin aliento, el rostro cubierto de polvo.
— Estarán aquí mañana —anunció—. Quizá esta noche.
Cassian apretó los puños. Julian desenvainó su espada con un gesto mecánico. Elena posó sus manos sobre la mesa de mapas, sus ded