Capítulo 72 — Primer llantoSerafina nació sin un sonido.Las comadronas la habían dado la vuelta, golpeado suavemente, soplado en su diminuto rostro. Nada. La niña seguía azulada, silenciosa, sus pequeños puños apretados. Elena, agotada, tendió los brazos.— Dadmela —dijo.— Señora, hay que...— Dadmela.Le pusieron a la niña sobre el pecho. Serafina estaba caliente, pero demasiado tranquila. Sus labios eran azules, sus ojos cerrados.— Llora —murmuró Elena—. Llora, hija mía.Nada.Cassian y Julian se miraron, paralizados, impotentes. Habían sobrevivido a guerras, traiciones, espadas envenenadas. Pero aquella niña pequeña, aquel cuerpecito sin voz, les daba más miedo que todo.— Elena... —empezó Cassian.— Cállate.Posó sus labios en la frente de Serafina, en sus párpados cerrados, en su boca diminuta.— Llora —susurró.Nada.Las comadronas hablaron de llevársela, de intentar cosas, quizá... Elena las fulminó con la mirada.— Nadie toca a mi hija.Tomó el dedo meñique de Serafina, lo
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