Capítulo 17 – Primer beso robado
Después del baño, Elena volvió a su habitación, con el cuerpo aún humeante por el vapor y las miradas.
Pasó la tarde dando vueltas, tocándose el cuello donde la mordedura de Julian había dejado una cicatriz nacarada, recordando cómo Cassian se había puesto erecto bajo el agua, sin vergüenza, como una promesa.
La noche cayó rápido. Sin cena —una nota deslizada bajo su puerta: «Noche libre. Descansa. Mañana, cacería.»
Elena debería haber dormido.
En lugar de eso,