Capítulo 14 – La sala de entrenamiento
Al día siguiente, Cassian fue a buscarla al amanecer.
Elena aún dormía cuando la puerta se abrió. Sintió cómo el colchón se hundía bajo su peso, y luego una mano caliente en su hombro, sacudiéndola apenas.
—Levántate. Entrenamos.
—¿Entrenar qué? —murmuró ella, con los ojos pegados.
—A defenderte. Eres una presa, no una verdura.
La sacó de la cama sin miramientos. El camisón blanco se le subió hasta los muslos. Él no miró. Le arrojó una ropa —un legging neg