**Punto de vista de Dina**Han pasado tres días desde que me acosté con mi papi, y no puedo dejar de pensar en él, en la sensación de su gran y grueso pene en mi coño, su boca en mis pechos. Cuando cierro los ojos, veo su rostro; cuando me muevo, siento su fantasma aún en lo más profundo de mí.Joder, quiero volver a acostarme con él. La sensación, ese pulso ardiente entre mis piernas; esa necesidad profunda, casi abrumadora, de él, y esa sensación de sus embestidas, de sus testículos golpeando la entrada de mi coño con cada embestida masiva, no se me quita de la cabeza."Dios mío, papi, por favor, ven a follar a tu chica". El puro deseo de eso, la necesidad de que esa embestida cruda y poderosa se repita, me lleva a otro nivel. Ya estoy desnuda; todo mi cuerpo está sonrojado y sensible al aire acondicionado frío de la habitación. Empecé a frotar mi coño contra las sábanas suaves, y mi espalda ya se arqueaba mientras me perdía en la idea de que él se cerniera sobre mí.¡Mierda! Creo q
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