**Punto de vista de Dina**
Han pasado tres días desde que me acosté con mi papi, y no puedo dejar de pensar en él, en la sensación de su gran y grueso pene en mi coño, su boca en mis pechos. Cuando cierro los ojos, veo su rostro; cuando me muevo, siento su fantasma aún en lo más profundo de mí.
Joder, quiero volver a acostarme con él. La sensación, ese pulso ardiente entre mis piernas; esa necesidad profunda, casi abrumadora, de él, y esa sensación de sus embestidas, de sus testículos golpeando