La luz del amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación de Darien cuando Ivy abrió los ojos. Tardó un momento en recordar dónde estaba, en reconocer el olor de la almohada, el calor del cuerpo que había estado pegado al suyo durante la noche, pero cuando la memoria llegó, llegó toda de golpe.La cocina, los brownies, sus manos, su boca, la forma en que se habían amado hasta quedar exhaustos.Sonrió, todavía con los ojos pegados, y se giró buscando su calor.Pero el otro lado de la cama estaba vacío. Frío.Se incorporó de golpe, el corazón acelerado. La habitación estaba en silencio. Su ropa, la que había quedado esparcida por el suelo la noche anterior, había desaparecido. En su lugar, sobre la silla junto a la ventana, había un conjunto limpio: unos vaqueros, una camiseta, ropa interior. Colocados con precisión, como si alguien los hubiera dejado para ella.Se vistió rápidamente, con manos temblorosas. Salió al pasillo y siguió el rumor de la cafetera hasta la cocina.D
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