—No —respondió Timothy, apartándose por fin de la pared y acercándose un poco más—. Tengo otras cosas que hacer y prefiero que nos tomemos un tiempo para hablar tranquilamente. ¿Te parece bien? ¿Cuánto tiempo vas a estar en la ciudad?Con ella sentada y él de pie, parecía mucho más alto de lo que era en realidad, y más intimidante. A Chloe no le gustaba nada. Lo último que quería era perder los nervios delante de ese hombre, pero eso empezaba a parecer muy difícil. Timothy Kavell Packard había envejecido muy bien, y, en su opinión, nadie debería ser tan atractivo, porque él la estaba dejando sin aliento sin siquiera intentarlo.Chloe se llevó las manos al regazo y se dijo a sí misma que era una tonta por sentirse mareada. Era solo un hombre, de carne y hueso... Pero... ¡qué hombre! Era alto, de hombros anchos, piernas largas y musculosas, y lo que parecía un abdomen plano bajo la camisa verde menta abotonada, metida por dentro de unos pantalones negros lisos. Llevaba una chaqueta de c
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