Capítulo 25: Gritárselo al MundoRafaelLa observé tendida sobre la cama, desnuda, jadeante, con los ojos castaños brillando por una mezcla de ira residual y deseo puro. Mi pecho subía y bajaba con rapidez, la sangre pulsando con fuerza en mis venas, todo mi cuerpo tenso por la necesidad.La pelea aún ardía entre nosotros, las palabras duras que le había lanzado abajo, delante de Ethan, la forma en que la llamé “empleada”, los celos que me cegaron y estuvieron a punto de hacerme perderla. Pero ahora, al mirarla, todo se reducía a una única certeza absoluta: no iba a perderla. Ni hoy. Ni nunca.Era mía. Y se lo demostraría con mi cuerpo, con todo lo que tenía.Me incliné sobre ella, apoyando los brazos a ambos lados de su cabeza, cubriendo su cuerpo con el mío sin llegar a tocarla todavía. Solo el calor. Solo la proximidad. Su aroma, lavanda mezclada con el sudor de la discusión y el deseo, me volvió loco.—Laura... —mi voz salió ronca, casi como un gruñido—. Te amo. Y voy a demostrárt
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