Capítulo 25: Gritárselo al Mundo
Rafael
La observé tendida sobre la cama, desnuda, jadeante, con los ojos castaños brillando por una mezcla de ira residual y deseo puro. Mi pecho subía y bajaba con rapidez, la sangre pulsando con fuerza en mis venas, todo mi cuerpo tenso por la necesidad.
La pelea aún ardía entre nosotros, las palabras duras que le había lanzado abajo, delante de Ethan, la forma en que la llamé “empleada”, los celos que me cegaron y estuvieron a punto de hacerme perderla. Pero