—Hoy estuvo bastante adorable —murmuró Olivia para sí misma, dando un sorbo a su copa de vino con una dulce sonrisa al evocar lo ocurrido aquella tarde.En ese instante, una notificación iluminó la pantalla de su teléfono. Era un mensaje de Zayden: «Mañana tendré asuntos que atender desde temprano; quédate en el hotel o, si lo prefieres, puedes salir a pasear. Habrá un automóvil con chofer esperándote en el vestíbulo para llevarte a donde quieras. Solo recuerda no ser descuidada; no toleraré otro robo».Olivia se quedó contemplando la pantalla, sumida en sus pensamientos. «¿A dónde se supone que irá? ¿Por qué decidió no llevarme consigo esta vez, a diferencia de hoy?», se cuestionó en su fuero interno.—Bueno, supongo que no es asunto mío. Mejor no le doy vueltas —se dijo, volviendo a disfrutar del vino—. Lo único seguro es que mañana me divertiré en grande, sin tener que soportar la mirada gélida de ese gato de Bengala.Al día siguiente, Olivia pasó por alto el desayuno, ya que, fiel
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