No sabía desde cuándo me había convertido en esto.La Ana de antes, la que tenía miedo de que la tocaran, la que se avergonzaba de su propio cuerpo, la que bajaba la mirada cada vez que un hombre se acercaba, ahora era la Ana sedienta, la Ana loca, la Ana que solo tenía una cosa en la cabeza: sexo.Me había vuelto adicta.Esos tres hombres me habían arruinado, o quizás me habían despertado. No sabía cuál era la respuesta. Lo que sí sabía era que desde la primera vez que me penetraron los tres a la vez en aquella villa de montaña, algo había cambiado en mi cabeza. Como si un interruptor que nunca supe que existía se hubiera activado de repente, y ahora no pudiera apagarse.Cada día, cada hora, cada minuto, mi mente volaba hacia ellos.Hacia Leon, frío pero a veces tierno. Hacia Adrian, romántico pero capaz de volverse salvaje. Hacia Sebastian, brutal pero que siempre me hacía sentir segura.Imaginaba sus manos en mi cuerpo. Imaginaba sus lenguas en mi cuello. Imaginaba lo suyo entrando
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