Capítulo 62Él caminó hacia ella con el rostro endurecido. La rabia que había intentado controlar terminó por salir mientras señalaba hacia la habitación donde estaba Rodrigo.—No puedo creer que me hayas mentido sobre mi padre —dijo con la voz cargada de furia—. Me dijiste que se había ido de viaje y que quería alejarse de nosotros, no que lo dejaste aquí para que se muriera ¿Que más mentiras me dijiste?Liliana levantó las manos, intentando mantener la calma, aunque la tensión de su rostro demostraba que estaba muy nerviosa, me miraba con rabia, porque yo le quite la máscara.—Lo hice por tu bien, mi amor—respondió con rapidez, acercándose un poco a él—. Tú acababas de despertar sin memoria y no estabas preparado para encargarte de un anciano enfermo, Rodrigo me pidió esto y yo solo lo obedecí.Daniel negó con la cabeza. Sus ojos ya no tenían la confianza ciega que antes mostraba cuando hablaba con ella, y cada palabra parecía aumentar su enojo, para los que conocimos a Rodrigo, sab
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