Amber Whyte.¡Cúbrete y aléjate de la puerta!Mantente oculta. ¡No te dejes atrapar!Mi subconsciente gritaba frenéticamente.Las advertencias resonaban en mi cabeza como un trueno, inyectando adrenalina en mi sangre y llenándome de energía.Alarmada, me puse de pie de un salto, temblando de miedo, lista para esconderme en cualquier lugar, tal vez en el armario.Pero de repente, me quedé paralizada.Mis músculos se tensaron, inmovilizándome.Me obligué a huir, a esconderme, a correr, pero mis piernas no me obedecían.Sin embargo, no dejé de temblar.Desde la cabeza hasta los pies, estaba paralizada por un miedo intenso.Para colmo, los golpes se hicieron más fuertes. Más furiosos. Impacientes. Como si la persona estuviera a punto de derribar la puerta.Se acabó. Había venido a buscarme.Y a mis bebés por nacer.Quizás era mi último día.¡Entonces, pum!Al último golpe, la puerta y la manija giraron.Fue entonces cuando mis músculos se relajaron, liberándome tras reconocer el peligro.
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