Poco después, la puerta del baño se abrió.El vapor del agua caliente salía en espirales, trayendo consigo el aroma de jabón y champú caros, y detrás de ese vapor, Luca salió.Desnudo.Completamente sin una sola prenda de ropa.Me sobresalté. No porque estuviera desnudo —ya había visto su cuerpo desnudo anoche, en aquella habitación del sótano—, sino porque salió del baño con total naturalidad, como si estuviera paseando por el jardín, como si no hubiera nadie más en la habitación.Su cabello negro estaba mojado, pegado a la frente y al cuello. El agua aún goteaba de las puntas de su cabello, recorriendo su firme pecho, pasando por su abdomen marcado, y continuando hacia abajo. Hacia ese lugar que no debería tener que ver.Pero lo vi.No podía no verlo.—Todavía estás aquí —dijo.Su voz era grave, un poco ronca por haber salido de la ducha. Caminó hacia mí, desnudo, sin la más mínima vergüenza. El agua de su cabello goteaba sobre la alfombra de lujo del suelo.Quise apartar la mirada.
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