El embarazo de Camila ya está en el octavo mes. Su vientre es muy grande, y cada movimiento de su bebé se siente cada vez más fuerte. A menudo se sienta en la mecedora de la sala de su casa, sosteniendo su vientre y hablándole a su bebé con suavidad. Matías siempre llega a tiempo, trayendo comida saludable y asegurándose de que no se canse demasiado.Pero últimamente, Camila nota algo diferente en Matías. Su esposo, que normalmente es alegre y atento, ahora suele verse pensativo, con la mirada perdida en la distancia, y a veces parece inquieto sin razón aparente.Una noche, después de cenar juntos, Matías se sentó en el sofá con una expresión seria. Camila, que estaba a su lado con su gran vientre abultado, lo miró con preocupación.—¿Qué pasa? Te veo preocupado últimamente. ¿Hay algún problema en el hospital? —preguntó Camila.Matías suspiró profundamente. Miró a Camila, luego a su vientre grande, como buscando fuerzas en el bebé que estaba por nacer.—Hay algo que debo decirte. No q
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