Camila siguió caminando sin darse cuenta de que Luca la seguía desde lejos. Sus pies se sentían pesados e hinchados por su embarazo de ocho meses, pero no le importaba. Solo quería alejarse de todos.
Caminó por calles solitarias en las afueras de la ciudad, pasó por un parque que comenzaba a oscurecerse, pasó por viejos edificios abandonados. Sus pasos eran lentos y arrastrados, pero seguía avanzando. Como si una fuerza invisible la atrajera hacia algún lugar.
Luca la siguió a una distancia seg