KATHERINE SALLES – CAPÍTULO 0059Estaba sumida en un sueño tan profundo que, durante unos segundos, cuando escuché la voz ronca y cargada de diversión de Ethan, pensé que estaba soñando.—Buenos días, dormilona. Despierta.Poco a poco fui recuperando la conciencia y, cuando abrí los ojos, tuve la visión más deslumbrante de mi vida. Ethan Lancaster, el hombre más atractivo, más arrogante y más imposible que había conocido jamás, estaba de pie junto a la cama con una sonrisa traviesa dibujada en el rostro.Dios... esa sonrisa era capaz de desestabilizar a cualquier mujer.Parpadeé varias veces, intentando procesar la escena frente a mí. Estaba sin camisa, con el torso desnudo resaltando los músculos de su pecho y de su abdomen. Como si eso no fuera suficiente, sostenía una bandeja impecablemente preparada, digna de una revista de lujo.—¿Qué es todo esto? —pregunté con la voz aún adormilada, apenas un susurro.—El desayuno en la cama para mi esposa —respondió con ese tono burlón e irres
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