--En días normales, me alegraría de ser la madrina de una boda, especialmente cuando no sería la madrina de "cualquier boda", sino de la unión entre Enzo y Celma.Pero ahora, después de tanto tiempo de pie, solo había dos cosas que quería hacer: la primera era volver a mi hogar, donde mis bebés me esperaban; y la segunda era darle un puñetazo a Dominic.— ¿Prometes amar, cuidar y estar siempre al lado de tu esposa en la salud, en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? — El sacerdote preguntó a Enzo.Y la expresión de Enzo era tan fría que ni parecía que era él quien se casaba ahora, al contrario de Celma, que estaba nerviosa bajo la mirada de todos. Especialmente de un Dominic celoso.Incluso cerca del altar, mientras acompañaba la boda entre Enzo y Celma, Dominic se había asegurado de estar siempre a mi lado marcando territorio, pero eso no me fue malo. La parte realmente mala y que me irritaba profundamente era verlo lanzar miradas violentas a
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