La reunión se celebró en la mansión de los León en Polanco a las 19:00. Solo estaban presentes don Héctor, doña Elena, dos abogados de la familia y Mateo. Sofía esperó en el coche afuera, tal como Mateo le había pedido.Dentro, el ambiente era tenso.Don Héctor golpeó la mesa con la palma de la mano.—Estás cometiendo el error más grande de tu vida, hijo. Si renuncias ahora, pierdes todo. El grupo, las acciones, los terrenos, todo. ¿Por una mujer que conociste hace menos de un mes?Mateo lo miró sin parpadear.—No es “una mujer”. Es Sofía. Y sí, renuncio. Hoy mismo. Puedes quedarte con todo. Yo me quedo con ella.Doña Elena intentó intervenir, con voz más suave:—Mateo, por favor. Piensa en tu futuro. En el legado de tu padre. En lo que hemos construido durante décadas.Mateo se giró hacia su madre.—Madre, lo que ustedes construyeron fue un imperio basado en conveniencia y control. Yo no quiero eso. Quiero algo real. Y lo encontré.Don Héctor soltó una risa amarga.—Entonces vete. Pe
Leer más