48. SEGURA ENTRE SUS BRAZOS
CAPÍTULO 48Cuando amaneció, Cristina se encontraba todavía en los brazos de René. Desde que se removió entre ellos, sabía que su deseo no era levantarse. Sino abrazarlo, porque sonrió al notar que lo que sucedió fue real, y él seguía con ella. El sueño se consumió y continuaba en las nubes. Ningún hombre la había amado de esa manera, o se había interesado de aquella forma. Su corazón se doblegaba, o quizás, ya estaba doblegado ante los ojos de ese hombre.René era su esposo, y el hombre del que estaba enamorada.Se acomodó en los codos luego de estirarse. El sonido de los pájaros que venían desde el jardín la despertaron de una forma suave. Su esposo dormía con tranquilidad, apenas con una sábana cubriéndole su enorme amigo, que, por encima, notaba que estaba bastante abultado. Cristina carraspeó y se sentó, cubriéndose con las sábanas. La incomodidad era notable todavía, pero soportable. Salió de la cama con cuidado de no despertarlo, y caminó en puntillas para tomar el vestido que
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