La confirmación llegó a las once y media de la noche.Un mensaje de Marcos. Dos líneas. Isabel Moreno figuraba como directora de la agencia de recursos humanos que había contratado al analista. Registro en Génova, nombre real, firma verificada por dos fuentes independientes.Dante leyó el mensaje sentado en el despacho de la mansión y no respondió durante cinco minutos. No porque necesitara tiempo para procesar — la conclusión ya estaba cuando leyó la primera línea. Sino porque había una diferencia entre saber y confirmar, y esa diferencia tenía peso.Isabel.Cuatro años fuera de su vida y había estado construyendo esto — la agencia, el analista, los mensajes, las fotos — con la misma paciencia con que él construía cualquier operación. Eso decía algo sobre ella que él había subestimado. No era una reacción impulsiva. Era un plan estructurado, con tiempo, con recursos, con acceso a información que solo podía venir de alguien que lo conoció de cerca.Respondió a Marcos con una sola líne
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