El impacto del beso tuvo el efecto contrario al que la contadora deseaba provocar. Austin, al sentir la presión de los labios de Elena, no experimentó absolutamente nada; no hubo deseo, ni adrenalina, ni curiosidad. Con aquel beso forzado, el empresario logró darse cuenta con total claridad de que Harper era una mujer verdaderamente especial en su vida. Comprendió en ese segundo que el efecto devastador, el calor incontrolable y la furia carnal que Harper lograba despertar en su cuerpo y su mente ninguna otra mujer se la podía dar, ni mucho menos igualar, ni por más que se esforzaran.Austin, reaccionó con un fastidio inmediato, levantó los brazos con brusquedad y colocó las manos firmemente sobre los hombros de Elena, para luego alejarla de su cuerpo de un solo empujón seco, rompiendo el contacto sin hacer contacto visual.—¡Te dije que te quites! —exclamó Austin, con la voz ronca por la molestia.Sin embargo, Elena, completamente cegada por la humillación y el rechazo, se lanzó n
Leer más