A la mañana siguiente, el ambiente en el hospital era diferente. Los médicos se mostraban optimistas después de las últimas reacciones que había presentado Isabella. Aunque todavía permanecía inconsciente, los nuevos estudios indicaban que su actividad cerebral estaba mejorando poco a poco.Su madre permanecía a su lado, sosteniendo su mano y hablándole con cariño.—Vamos, hija. Sé que puedes escucharme. Todos te estamos esperando.De repente, los dedos de Isabella se movieron ligeramente.La mujer abrió los ojos con sorpresa.—¡Doctor! ¡Doctor!Los especialistas acudieron rápidamente a la habitación y comprobaron que, efectivamente, Isabella estaba respondiendo a algunos estímulos.—Es una buena señal —explicó uno de ellos—. Aún no podemos decir cuándo despertará, pero su evolución es favorable.La noticia llegó rápidamente a Fernando, quien no tardó en presentarse en el hospital. Al escuchar el informe médico, sintió una mezcla de alivio y esperanza.Sin embargo, en otro lugar,
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