Narrado por LunaDespués de todo lo que oí del hombre a quien mi corazón, testarudo, ahora pertenecía — incluso mi mente yendo en contra —, me entregué nuevamente a su sensualidad envolvente. Sí, porque todo lo que mi cuerpo deseaba era pertenecer a Alex para siempre.Y él, aparentemente, también lo quería, pues no se cansaba de hacer el amor conmigo. Lo hicimos nuevamente aún por la mañana, con toda la pasión salvaje y el amor que siempre nos unió. Adoraba verme cabalgar sobre él, gimiendo su nombre entre suspiros y jadeos. Me ayudaba a moverme sobre él dando estímulos con palmadas en mi trasero y tirones de cabello con un maldito agarre que yo adoraba con locura.—Dios, qué deliciosa eres, Luna… Jamás me canso de ti… mi putita… ah, más rápido, hm… ¡salta, zorra, sobre mi polla como a ti te gusta!Sus palabras, lejos de molestarme ahora, me daban un deseo inmenso.Llegamos al clímax juntos. Y, por primera vez, no retrocedí. No me giré de espaldas, escondiendo mi rostro. En cambio, ag
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