Ricardo Valeriano no reaccionaba. Calculaba. La diferencia entre ambos conceptos era lo que lo mantenía siempre un paso adelante de los demás. Mientras otros se dejaban llevar por impulsos, él prefería observar, desmenuzar, entender… y solo entonces actuar. Por eso no se sorprendió. Pero sí se interesó. La sala de juntas permanecía en silencio mientras la información terminaba de desplegarse frente a él. Pantallas, informes, nombres, conexiones. Todo estaba ahí. Pero no era suficiente. Nunca lo era. —Así que… ya está dentro —repitió, más para sí mismo que para los demás. —Confirmado —respondió uno de los ejecutivos—. Esmeralda Villarreal. Nombramiento activo. Presencia en junta directiva validada. Ricardo apoyó ambas manos sobre la mesa, inclinándose apenas hacia adelante. Sus ojos no se movían rápido. Se detenían. Analizaban. —¿Y la reacción del entorno? —Dividida
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