Lucian..Estaba sentado en la sala tenuemente iluminada, con un vaso de whisky en la mano. El hielo tintineó suavemente mientras giraba el líquido ámbar, con la mirada fija en la nada. La habitación estaba en silencio… demasiado silenciosa.Exhalé lentamente y me recosté en la silla. Había intentado aclarar mi mente, concentrarme, pero ella seguía colándose en mis pensamientos.Mara.Apreté la mandíbula mientras daba un sorbo lento, el ardor del alcohol apenas lograba distraerme. No debería estar pensando en ella. Solo era mi criada. Eso era todo. Sin embargo, por más que intentara apartar el pensamiento, mi mente me traicionaba.Todavía podía ver la forma en que me había mirado esa mañana… sus miradas vacilantes, la forma nerviosa en que se mordía el labio en el coche. Y luego, esa noche.Solté un respiro lento y medido.Maldita sea.No había esperado verla así, de pie en camisón, luciendo tan suave, tan… intacta. Solo había querido darle instrucciones, pero cuando me giré y la vi
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